
Historia de la Acción Católica
La Acción Católica y su inserción en México La Acción Católica, fundada por Pío X en 1905, adquiere su configuración definitiva durante el pontificado de Pío XI (1922-1939), en el período de entre guerras. En su encíclica Urbano Arcano Dei del 23 de diciembre de 1922 dio a conocer su voluntad de organizar a todos los católicos y servirse de ellos, cualquiera que fuera su condición, para conseguir el retorno a la vida cristiana de los individuos, las familias y la sociedad.
...en palabras del mismo pontífice fue la siguiente: Acción Católica es la participación de los seglares católicos en el apostolado jerárquico para defender los principios religiosos y morales, para ejercer acción social sana y benéfica, bajo la dirección de la jerarquía eclesiástica fuera y sobre todo partido político, con la intención de restaurar la vida católica en la familia y en la sociedad.
La definición de la organización...
Información por:
VALENTINA TORRES SEPTIÉN TORRES
Colegio Mexicano de Investigación Educativa AC
Organización de la Acción Católica en México
En México, la AC mantuvo la forma jerárquica de la Iglesia, que se ajustó en lo posible a su organización, estructurada en tres estamentos: la nación, las diócesis y las parroquias.
Desde sus inicios la AC se integró por cuatro organizaciones “fundamentales”, que dividió en dos grandes ramas: la masculina y la femenina. A su vez, cada una de estas estaba dividida en dos organizaciones por razón de edad y de estado: la Unión Católica Mexicana (U.C.M.) para hombres; la Unión Femenina Católica Mexicana, (U.F.C.M.) para mujeres casadas o mayores, la Juventud Católica Femenina Mexicana, (J.C.F.M.) para mujeres jóvenes y la Acción Católica de la Juventud mexicana (A.C.J.M.) para hombres jóvenes.
Forma de Gobierno de la Acción Católica
La dirección de la AC estaba en manos del Episcopado, quien designaba a un asistente eclesiástico nacional, asistentes y sub-asistentes eclesiásticos para cada una de las organizaciones fundamentales. En todos los diagramas de la AC. el Papa aparece como la máxima autoridad; de él sigue el Director Pontificio de la A.C.M. que en el caso de México era el Arzobispo Primado de la Ciudad de México. A partir de él, una Junta Central dirigía toda la organización a través de las Juntas diocesanas y parroquiales que le reportaban. Dentro de la Junta Central se crearon varias comisiones como las de propaganda y difusión, de estadística, instrucción religiosa, piedad, acción social, misiones, asuntos internacionales, acción escolar, infancia, moralización y acción familiar, al igual que consejos de campesinos, empleados, estudiantes y obreros, entre otras. Adicionalmente, se fueron creando otras instancias, también vinculadas con la Junta Central, como el Movimiento Nacional de Profesionistas, el Movimiento de Enfermeras o la Comisión Central de Instrucción Religiosa. En todos estos sectores, lo que se buscaba era la educación en la piedad, en la formación religiosa y moral.
A las organizaciones fundamentales se agregaron las Asociaciones Confederadas,
es decir, a todos los grupos católicos que funcionaban de manera independiente en la República Mexicana, para tener sobre ellos un control. Por tanto, la Iglesia solicitó a todas las organizaciones religiosas existentes en el país, que se vincularan a la A.C.M. como “asociaciones confederadas” y poder funcionar.
Junta Nacional


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